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El nuevo mapa de rieles de pago: efectivo, tarjetas, tiempo real y stablecoins

El nuevo mapa de rieles de pago: efectivo, tarjetas, tiempo real y stablecoins
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El mundo está atravesando una convergencia acelerada de rieles de pago que, durante décadas, operaron en silos. Los ya consolidados efectivo y las tarjetas conviven hoy con los sistemas de pago en tiempo real al estilo PIX, y con la blockchain, cuya expresión más concreta en pagos son las stablecoins. Lo que antes era un ecosistema de rieles paralelos, hoy empieza a funcionar como una sola infraestructura orquestada.

Según McKinsey, la industria de pagos global generó USD 2,5 billones en ingresos en 2024, respaldada por 3,6 billones de transacciones en todo el mundo. Detrás de esos números hay una realidad que todo equipo de producto y tecnología debería tener presente: cómo se mueve el dinero es tan crítico como cuánto se mueve. Y las decisiones que se tomen hoy sobre infraestructura van a impactar en cómo sigue evolucionando esta convergencia.

Riel 1: el efectivo, el gigante que no termina de caer

Históricamente, el efectivo fue el riel dominante. Y aunque su peso relativo cae sostenidamente, sería un error subestimarlo: sigue siendo el método de pago más usado en segmentos informales y zonas rurales. Y esto habla de la brecha de inclusión financiera aún existente y de las oportunidades que tienen allí los pagos digitales.

Según un estudio regional de Mastercard, entre quienes ya tienen acceso a alternativas digitales, el 87% desearía que más tiendas y personas aceptaran pagos digitales, y el 59% admite que al menos una vez por mes tiene que pagar en efectivo aunque preferiría no hacerlo. Para ellos, el efectivo no es preferencia sino falta de aceptación del otro lado del mostrador. 

Cuando la aceptación digital aparece, la migración es veloz. En Brasil, el efectivo pasó de ser el método de pago principal para el 42% de la población a solo el 22% en apenas tres años desde el lanzamiento de PIX. No hizo falta convencer a los usuarios: alcanzó con darles una alternativa que funcionara en todos lados, todo el tiempo y sin costo.

El efectivo es la línea de base contra la que se mide el avance de todos los rieles: cada punto porcentual que cede es un usuario que entra al sistema digital.

Riel 2: tarjetas, el primer riel tecnológico que todavía manda

Las tarjetas fueron la primera gran revolución de los pagos digitales. Antes de PIX, antes de las wallets, antes de la blockchain, las tarjetas resolvieron el problema central de los pagos modernos: le dieron transaccionalidad a las cuentas bancarias y eliminaron la dependencia del efectivo para el consumo cotidiano, tanto en comercios físicos como en el e-commerce. Décadas después, siguen siendo el riel de referencia para el consumo.

Además de las clásicas de débito y prepaga, que operan con los saldos disponibles en cuenta, la protagonista del ecosistema es la tarjeta de crédito: conserva la mayor cuota del e-commerce en América Latina, con el 42% del volumen. Y su vigencia no es casualidad: es el tipo de tarjeta que más ganancias genera al emisor, a través del interchange fee por cada transacción, los intereses sobre saldos financiados y las comisiones, entre otros. Para el usuario, los beneficios son la razón concreta de uso: cuotas, descuentos y programas de loyalty y cashback. Un modelo que funciona para los dos lados.

Detrás de cada transacción hay una infraestructura que conecta al usuario, al emisor, al comercio y a las redes de procesamiento, como Visa y Mastercard, que actúan como el puente global que valida y liquida cada operación. Lo que cambió no es esa arquitectura, sino quién puede participar de ella: hoy cualquier banco, fintech o empresa puede emitir su programa de tarjetas en semanas, vía infraestructura moderna, sin construir desde cero.

Y el issuing está yendo más lejos todavía. Ya es posible emitir tarjetas en dólares o stablecoins para usuarios en cualquier parte del mundo, sin necesidad de abrir operaciones locales en cada mercado. El issuing local y el global convergen bajo una misma infraestructura.

Del otro lado está la adquirencia, el proceso por el cual los comercios acceden al riel para aceptar pagos, y también está en plena transformación. Los gateways de pago unifican múltiples medios bajo una sola integración: tarjetas virtuales o físicas, transferencias y QR. Además, la terminal de punto de venta dejó de ser un dispositivo físico exclusivo: hoy cualquier celular puede reemplazarla, bajando drásticamente la barrera para comercios pequeños e informales, el segmento donde el efectivo todavía domina.

Lo que hace a las tarjetas el riel que más facilita la convergencia es algo más estructural: pueden estar respaldadas por cualquier moneda o activo digital, y el usuario las usa exactamente igual en cualquier comercio del mundo. Esa versatilidad es lo que las convierte en el punto de convergencia natural del ecosistema: no compiten con los nuevos rieles, son la interfaz desde la que el usuario los accede.

Riel 3: pagos en tiempo real, el cambio estructural de la década

Si tuviéramos que elegir el fenómeno más disruptivo de los pagos en los últimos cinco años, sería la llegada y masificación de los sistemas de pago instantáneo. No porque reemplazaron a las tarjetas, sino porque resolvieron las transferencias de dinero sin fricción y a costo cero o mínimo, los 365 días del año.

Veamos el caso más paradigmático de los pagos en tiempo real: PIX, lanzado por el Banco Central de Brasil en noviembre de 2020, hoy es la referencia global de cómo se construye un sistema de pagos instantáneo a escala:

  • USD 6,7 billones en volumen transaccionado en 2025, un 34% más que el año anterior. Source
  • 93% de la población adulta brasileña lo usa activamente. Source

El modelo fue tan contundente que antes de cumplir cinco años ya había inspirado sistemas equivalentes en toda la región y más allá. Bre-B en Colombia tomó a PIX como referencia directa, y en Perú el Banco Central obligó a Yape y Plin a interoperar entre sí, replicando el principio de interoperabilidad universal que hizo funcionar a PIX. En Europa, SEPA Instant ya opera en más de 30 países. En Estados Unidos, la Fed lanzó FedNow en 2023 para cerrar una brecha que los mercados emergentes le habían sacado.

Además, los pagos en tiempo real no solo son una mejora de experiencia, sino un cambio en la economía B2B. Un riel tradicional con tres días de flotación tiene un costo de oportunidad que pocas empresas calculan. Un riel instantáneo lo elimina. Las conciliaciones se automatizan, la liquidez se libera, y la gestión de tesorería se vuelve más precisa. Para las empresas que operan en múltiples mercados, eso no es un detalle operativo: es una ventaja financiera concreta.

Riel 4: blockchain y stablecoins, el nuevo riel

Lo que este riel trajo de nuevo se resume en una idea: mover valor entre países dejó de depender del calendario bancario. Una transferencia de stablecoins, que son monedas digitales ancladas al valor de una moneda tradicional, casi siempre el dólar, se liquida en minutos, cualquier día del año y a cualquier hora.

La comparación explica su adopción. Un pago cross-border tradicional generalmente atraviesa varias entidades, cada una con su spread y su ventana horaria, y puede tardar días en completarse. En cambio, una transferencia de stablecoins atraviesa una sola red, por eso, su volumen global de transacciones alcanzó los USD 33 billones en 2025, un incremento del 72% interanual, liderado por los USDC.

Donde esa ventaja se vuelve más concreta es en el B2B, porque ahí el costo y la demora de cada operación internacional impactan directo en el capital de trabajo. En el primer semestre de 2026, Bitso Business registró un crecimiento interanual del 81% en volumen de pagos en stablecoins entre sus clientes B2B. Y cambió el perfil de quién adopta: el 60% de los nuevos clientes vino del sector financiero, bancos comerciales y agregadores de pagos, no de empresas nativas cripto.

Otro informe sobre el comportamiento de las wallets en la región muestra que las stablecoins no se acumulan, circulan: el 89% funciona como billetera de tránsito, moviendo al menos el 90% de los fondos en 30 días. Ese volumen es también lo que explica el movimiento regulatorio global de los últimos dos años. Cuando un riel mueve billones de dólares al año, deja de ser una zona gris y pasa a ser materia legislativa. Los marcos que se están escribiendo hoy en Estados Unidos, Europa y América Latina son el reconocimiento de que ya es infraestructura financiera.

Por su parte, América Latina adoptó stablecoins antes y más rápido que el resto del mundo, y la razón es estructural. En economías con inflación persistente, devaluación y controles cambiarios, una stablecoin indexada al dólar funciona como reserva de valor y como riel de pago al mismo tiempo:

La convergencia: de cuatro rieles a una sola infraestructura

Los cuatro rieles no son un menú de opciones excluyentes. Cada uno resolvió un problema distinto, y esa especialización es justamente lo que los vuelve complementarios. Las tarjetas resolvieron la aceptación: una red global que hace que un mismo instrumento funcione en cualquier comercio del mundo. Los pagos en tiempo real resolvieron la velocidad y el costo de mover dinero entre cuentas, aunque todavía dentro de las fronteras de cada mercado. Las stablecoins resolvieron algo que ninguno de los dos podía: transferir dinero en una moneda estable entre países, sin diferentes actores por detrás. El efectivo, mientras tanto, sigue marcando cuánto camino queda por recorrer.

Uno de los ejemplos más claros de la convergencia es la tarjeta respaldada por stablecoins. Tener dólares digitales resuelve el problema del ahorro, pero no sirve de mucho si hay que volver al sistema tradicional cada vez que se quiere gastar. Hoy una tarjeta puede estar respaldada por un saldo en stablecoins y funcionar igual que cualquier otra en cualquier comercio del mundo: el usuario mantiene su dinero en dólares digitales y paga el café en pesos, sin pensar en la conversión. Ninguno de los dos rieles podía hacer eso solo. Uno tenía el activo pero no la aceptación, el otro tenía la aceptación pero no el activo.

Y no es el único cruce. Las remesas que antes viajaban por la red de bancos hoy cruzan la frontera en stablecoins y se utilizan a través de tarjetas o transferencias, combinando diferentes rieles en una sola operación. Las terminales de punto de venta modernas ya no distinguen si lo que reciben es una tarjeta, un QR o una transferencia instantánea. Las billeteras digitales empaquetan varios rieles detrás de una interfaz única, mejorando considerablemente la experiencia de los usuarios.

Por eso el paradigma que se está imponiendo es el de la orquestación: una capa que elige el riel más eficiente para cada transacción según velocidad, costo, jurisdicción y tipo de contraparte, sin que eso implique reconstruir la integración cada vez.

La pregunta ya no es qué riel usar, sino cómo construir la capacidad de ofrecerlos según lo que cada operación necesite. Como lo sintetizó Gastón Irigoyen, nuestro CEO & Co-Founder Pomelo, al anunciar nuestra expansión global: "América Latina opera sobre múltiples rieles de pago: tarjetas, transferencias, y ahora también stablecoins. Es un ecosistema multi-riel en una región compleja, definida por asimetrías regulatorias entre mercados. La oportunidad no está en elegir un único riel, sino en combinarlos de forma inteligente."

La convergencia ya está ocurriendo. Lo que se define ahora es quién está preparado para operar sobre ella.

SOBRE EL AUTOR
Noelia Di Pietro

Noelia Di Pietro

Periodista y Licenciada en Comunicación nacida en Buenos Aires, Argentina. Se sumó al equipo de Marketing de Pomelo luego de escribir para medios, agencias y empresas del mundo IT, en las que adquirió el talento para descifrar info techie sobre software y blockchain. Es cinéfila, ama la musica, conocer nuevos lugares, y sobre todo, es cat-lover.

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